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ocurrencias

Banquete de boda

En la boda de Sagrario,
¡qué buena estaba la cena!
¡Qué rico era aquel gazpacho
que en principio nos pusieran!
Fresquísimos langostinos,
mayonesa blanca y rosa
con ellos. Era un delirio
degustar aquella cosa.
La salsa con el pescado
no quiso quedarse atrás,
ni el crujiente trozo asado
de buen cordero lechal.
El vino, de lo mejor,
con doce grados y medio;
sólo verlo era un primor:
y una delicia beberlo.
Los camareros ponían
botellas de coca-cola
sin cesar, y así decían
unos niños: “¡cómo mola!”
Un comensal puesto en pie:
—¡vivan los novios!— clamó;
—¡vivan sus padres también
y el cura que los casó!—
—¡Vivan!—, la gente gritaba
presurosa a cada ¡viva!
que el comensal entonaba.
¡Con qué ganas aplaudían!
Todo muy bien, sí, ya digo;
hasta el bollo de pan tierno,
auténtico pan de trigo,
era una gloria comerlo.
Tan rico estaba aquel pan
que algunos lo terminaron
casi antes de terminar
de tomar el primer plato.
—¡Hace falta pan aquí!—
dijo alguien al camarero,
y él amablemente: —¡Sí,
ahora mismo lo ponemos!—.
Mas los minutos pasaban
y de todo allí servían,
pero el pan, ¡que no llegaba!
y el porqué no se sabía.
—Que el cordero está muy rico,
mas comiéndolo con pan—
al camarero le dijo
otra vez el comensal.
Y otra vez el camarero
respondió buenas palabras,
y otra vez un largo tiempo
transcurrió y…, ¡de aquéllo, nada!
Desde la mesa de al lado,
un señor y una señora
al que pedía pan echaron
una mirada piadosa.
Y, diciendo “no comemos
pan nosotros”, el señor
hacia su bollo aún entero
la mano diestra llevó.
Cogiólo, y a media ruta
le obligó a retroceder,
cortándole el paso brusca,
la diestra de su mujer,
que parecía ser que no
estaba ella muy de acuerdo
en que se hiciera aquel don
al comensal pedigüeño.
Al contemplar tal escena
los de otra mesa vecina,
conversaban en voz queda
mostrando una sonrisilla.
Mientras tanto el comensal
que no tenía pan estaba
mira que te mirarás
para ver si el pan llegaba.
En esto que allí llegó
el camarero diciendo:
“¡aquí tiene usted, señor,
su pan, aunque no muy tierno!”
Y un canastillo colmado
de pan, que otro día sobró
y lo habían recalentado,
en la mesa colocó…

(Benjamín Moreno)

Conclusiones

- Acabo de llegar a la conclusión de que nuestro jefe es tonto- les dije, tras haber sufrido la última impertinencia de aquél, a mis compañeros de trabajo cuando caminábamos hacia la máquina de café, que estaba al fondo del pasillo central de las naves de Fabricación Secundaria conocido como “La Gran Vía”.
- Pues, macho -replicóme uno de ellos-, si de verdad acabas de llegar ahora a esa conclusión, después de tantos años, estoy yo llegando a la conclusión de que tú también lo eres.
(Madrid, 11/09/92)

La clave del éxito

Cierta empresa tenía
dos de sus empleados
currando en oficinas
con similares cargos.

El uno se veía
siempre privilegiado,
con sueldos imponentes,
sin dar nunca ni palo;
mientras, al otro pobre
no le ocurría otro tanto,
sino que trabajaba
y estaba postergado.

Cansado ya éste un día,
así le dijo al vago:

- ¿En qué consiste, dime,
que, estando siempre holgando,
te halles a todas horas
tan bien remunerado;
y yo que, con ahínco,
estoy hincando el callo,
reciba tan exiguos
y tristes resultados?

- ¡Je, je, es muy sencillo!-
le respondió el bigardo-:
tú curras todo el día
y acabas agotado,
sin que eso sea motivo
de ser calificado.
Mientras, yo, con audacia,
yendo bien presentado,
alrededor del Jefe
dos mil deleites hago.
Ya llego hasta su mesa,
ya en su sillón descanso…;
si fuma, ya le doy
a veces un cigarro…;
ya le invito a una copa
al salir del trabajo…
Y, año tras año, juntos
pasamos el verano
en el chalé que todos
los años alquilamos.

Ya inclino la cabeza
cuando le hallo a mi paso;
si él ríe, yo me río,
lloro si está llorando;
todos sus sentimientos
con él siempre comparto.

Y, siendo yo constante
en todo aqueste trato,
él con ración decente
responde a mis halagos
tan pronto como acudo,
raudo, a poner el cazo.

¿Comprendes ya el secreto
de mi éxito alcanzado?

Si tú quieres lograr
prestigio, haz otro tanto,
sin pretender ser útil,
que eso está desfasado.

Bástate solamente
ser pelota abnegado.

(Benjamín Moreno, publicado en el Boletín Informativo nº6 del Grupo de Empresa de Intelsa, oct-novbre. de 1980)

Soneto a Robledillo

Soneto a un pueblecillo
llamado Robledillo,
nombre apropiado para
apellidarse Jara.
Sus habitantes, todos,
sufriendo un mismo apodo,
llamados son gorretas
con razón o sin ella.
Así dice el soneto,
sin mala intención hecho:

No ha de ser nunca visto Robledillo
con ojos de quien mira algo importante,
que, por más que nos guste verlo grande,
no dejará de ser un pueblecillo.
Mas, esa condición de ser sencillo
que le da el faltarle algo relevante,
parece poca cosa y es bastante
para sentir por él mucho cariño.
Cariño que hoy le traen los que se fueron,
y no menos le dan los que quedaron,
y otros nuevos vecinos que a él vinieron.
Todos ellos, más los que se ausentaron
del pueblo, sin remedio, y no volvieron,
tanto como pudieron lo agrandaron.

A pesar de lo cual, sigue pequeño;
porque no pueden dar peras los olmos,
ni los sueños ser nada más que sueños.

(Benjamín Moreno)

Aquél

Aquél que cuando llorabas
te prestaba su chupete,
aquél que ya correteaba
y bebía de las fuentes.

El que para ti hacía un gol.
Aquél que te defendía
de triqui, coco y los trolls
y provocaba tu risa.

Aquel niño que un verano
temblaba si lo mirabas.
El que te cogía la mano
hasta que nos rescataban.

El que te dio el primer beso
y agitó tu corazón,
pues créeme, todos esos …
todos esos eran yo.



Jaime Moreno.
20-05-03, El Puerto de Santa María.

Pásalo

Pásalo

Viejo amigo:
Ya te he hablado de Vallekas, ¿verdad? De aquel barrio al sur de Madrid; de cómo eran sus casas bajas, sus chabolas construidas por emigrantes venidos del hambre y llenos de futuro, levantadas de noche, a escondidas, por todos los vecinos. De sus calles sin asfaltar donde tantos lucharon por la libertad que no tenían. Allí se enamoraron mis padres cuando volvían a casa con los pies llenos de barro y el alma perdiéndose en los regueros de lluvia que corrían entre las casas. Te he hablado de su lucha, ¿verdad? De sus puertas abiertas y de mi abuela sentada en la calle, soñando fortuna para mis tíos, llorando la huerta que quedaba tan lejos. Del Pozo del Tío Raimundo, tierra rebelde, del canto huérfano que nos hiela. También sabes, te lo he dicho muchas veces, que allí aprendí la importancia de la memoria, la necesidad de soñar mundos mejores. Allí entendí que la tragedia ajena era la mía, que la poesía es un arma cargada de futuro. Ya sé. Te lo dije otras veces.

Ahora Vallekas, mi patria, mi infancia, es zona cero. Estallaron las bombas. Deja que te cuente. La noticia me pilló lejos de casa. Estaba en Barcelona. Me había quedado hasta tarde leyendo poemas de Marzal y García Montero. Soñaba con Alicia, supongo, regando las flores de Lavapiés. Con mi perro acurrucado en el lugar de la cama que dejo vacío. Entonces sonó el teléfono y conocí la tragedia. Llamé a la familia y supe que todos estaban bien. Después vi en televisión el horror de la catástrofe y entendí como nunca los versos de Neruda, sucede que a veces me canso de ser hombre. Atocha, Sta. Eugenia, el Pozo eran zonas cero.
Primero vino el llanto y el dolor. Luego la indignación. Acebes, el ministro del Interior, nos dijo que había sido ETA. Si los que velan por tu seguridad te mienten ante una tragedia de tal magnitud todo está podrido. Y lo estaba. Acebes dijo que era ETA y que quien se cuestionase su autoría era un miserable. Supongo que se refería a él mismo cuando ahora le escucho hablar de Al-Qaeda como responsable de la masacre. A lo largo de los siguientes días fuimos mentidos sistemáticamente por el gobierno del PP. En busca de rentabilidad electoral negaron la participación del integrismo islámico en el atentado. Negaron cualquier vinculación de este atentado con nuestra participación en las políticas belicistas de Bush y sus secuaces. Manipularon todos los medios informativos a su alcance para evitar que la gente supiera la verdad.

Hoy sabemos que hubo conatos de enfrentamiento por parte de muchos trabajadores de las televisiones públicas que no soportaban la vergüenza de participar de aquella burda manipulación. El PP pretendía retrasar la información, ocultándola, para que no nos llegara antes de las elecciones. No era la primera vez que el PP y los medios de comunicación públicos mentían. Hay sentencias de jueces que condenan a Radio Televisión Española por manipular la información en los días de la huelga general. Por no hablar de las armas de destrucción masiva. Pero esto ya te lo había contado ¿no? Los años de gobierno de la derecha han sido duros y muchas veces nos hemos encontrado en la calle protestando por sus políticas, ¿recuerdas? La LOU, la huelga general, la LOCE, el No a la guerra...

No a la guerra... Tú lo gritaste. Es perverso pensar que la gente que salió a condenar la participación de España en la guerra haya sido víctima del odio de los que la padecen, víctima de este terrible atentado. Nada justifica el horror de la matanza del 11 de marzo como nada justifica la guerra en Irak. El odio engendra más odio. Nosotros exigimos a los políticos alternativas pacíficas y diplomáticas para resolver los conflictos entre los pueblos. Ahora recuerdo al hermano de George W. Bush cuando prometía en ese español tejano que tanto domina Aznar beneficios inimaginables para España por nuestro apoyo a la guerra. Porque de eso se trataba, de los beneficios que supondría el reparto del botín. Porque después de la guerra el mundo no es más seguro, los iraquíes no son más libres y no existen armas de destrucción masiva.

Ya te he hablado de que la historia no ha terminado, ¿verdad? Está viva y con más violencia que nunca. ¿Qué mundo estamos construyendo? Un mundo en el que vivimos aislados unos de otros, donde se nos generan necesidades artificiales, en el que se levantan fronteras insalvables para los seres humanos pero frágiles para el capital especulativo. Donde se criminaliza la disidencia Donde se levantan muros de vergüenza. Donde se niega el diálogo entre los pueblos y se trata de imponer un pensamiento único que uniformice las almas y los discursos (así se ha tratado de hacer con el tema del atentado y del terrorismo en este país). Donde se trata de imponer a través de la propaganda más burda y de la manipulación más obscena un consenso incuestionable, que nos dice que las cosas van bien (que España va
bien) y que no existen alternativas a este modelo de sociedad y de mercado. Y existen ¡ya lo creo!. Ya te hablé de Portoalegre. Y de la Tasa Tobin. Y de la desaparición de los paraísos fiscales y del FMI. De la condonación de la deuda externa. De las políticas de cooperación y desarrollo. Te acordarás.

En cualquier caso no todo está perdido. Recibí tu mensaje. Mi teléfono móvil tronó para decirme donde era la cita. Y te encontré: en Génova, luego en Sol, luego en Atocha. Exigiendo la información que merecía nuestra jornada de reflexión, exigiendo la verdad antes de votar. Las movilizaciones en contra de la guerra dejaron esta brasa que tú soplaste a golpe de mensaje telefónico para avivar la llama dormida. Y ahora saben que no están a salvo del control del pueblo, como tú sabes que no estás solo (ya te lo he dicho cien veces). Al día siguiente llenamos las urnas con la rabia acumulada después de tantos años de gobierno de derechas autoritario y excluyente. Llenamos las urnas de diálogo y de tolerancia. Y los que vienen ahora tendrán que saber administrar nuestra esperanza, porque hemos demostrado que no nos controlan, que estamos alertas. Por la gente del Pozo (ese barrio del que te hablé ¿recuerdas?), de Atocha, de Sta. Eugenia. Por los trabajadores, obreros, estudiantes que viajaban esa mañana en aquellos trenes de cercanías. Y demostraremos con nuestro quehacer cotidiano que otro mundo es posible. ¿No te lo había dicho? Otro mundo es posible.

Pásalo.

Ismael Serrano
Planeta Tierra
Martes, 16 de Marzo de 2004 a las 10:08:59