Blogia
ocurrencias

La clave del éxito

Cierta empresa tenía
dos de sus empleados
currando en oficinas
con similares cargos.

El uno se veía
siempre privilegiado,
con sueldos imponentes,
sin dar nunca ni palo;
mientras, al otro pobre
no le ocurría otro tanto,
sino que trabajaba
y estaba postergado.

Cansado ya éste un día,
así le dijo al vago:

- ¿En qué consiste, dime,
que, estando siempre holgando,
te halles a todas horas
tan bien remunerado;
y yo que, con ahínco,
estoy hincando el callo,
reciba tan exiguos
y tristes resultados?

- ¡Je, je, es muy sencillo!-
le respondió el bigardo-:
tú curras todo el día
y acabas agotado,
sin que eso sea motivo
de ser calificado.
Mientras, yo, con audacia,
yendo bien presentado,
alrededor del Jefe
dos mil deleites hago.
Ya llego hasta su mesa,
ya en su sillón descanso…;
si fuma, ya le doy
a veces un cigarro…;
ya le invito a una copa
al salir del trabajo…
Y, año tras año, juntos
pasamos el verano
en el chalé que todos
los años alquilamos.

Ya inclino la cabeza
cuando le hallo a mi paso;
si él ríe, yo me río,
lloro si está llorando;
todos sus sentimientos
con él siempre comparto.

Y, siendo yo constante
en todo aqueste trato,
él con ración decente
responde a mis halagos
tan pronto como acudo,
raudo, a poner el cazo.

¿Comprendes ya el secreto
de mi éxito alcanzado?

Si tú quieres lograr
prestigio, haz otro tanto,
sin pretender ser útil,
que eso está desfasado.

Bástate solamente
ser pelota abnegado.

(Benjamín Moreno, publicado en el Boletín Informativo nº6 del Grupo de Empresa de Intelsa, oct-novbre. de 1980)

0 comentarios